Visita a Bellas artes, Museo Nacional de las Artes y Zócalo.

13 de Enero, 2017

En la mañana me levanté con la idea de ir a la exposición de Otto Dix que se encontraba en el MUNAL,salí  ya siendo medio dia.

Bajé en la estación de Bellas artes, caminé y estaba en frente tal palacio que me senté un rato, pensaba cómo buscar  al MUNAL, entré al palacio para ver si había exposición nueva, miré los murales y pasó ese señor que ya habia lo visto en la visita anterior, obvio, iba con personas que les hablaba de las pinturas, pensé ‘¡AH! ¡Él hace visitas guiadas!’ yo había creído que era un maestro con sus alumnos, cómo la típica excursión escolar (?)

No pase mucho tiempo y salí después de media hora.


Caminé sobre la avenida, seguí personas que iban en grupo y topé con el Palacio de correos de México, entre y ¡muy enorme! no habían muchas personas así que entré y salí en segundos (?) la salida daba a otra calle donde se escuchaba una banda (obviamente callejera (?) así que fui a ver y… TARAAAN, estaba el MUNAL.

Entre a la exposición y había una proyección de cómo dibujaba Otto Dix, en general, todo fue genial, lo amé, Dix viene siendo para mí una figura sensible  por persona y cruel por consecuencia, esa vista de noticias malas que fue cotidiano para él es el espejo que probablemente lo segó.


Terminé pasando por el zócalo, ya saben, lo de siempre.

Vi a Tatoki, visita al CENART.

​3 de Diciembre, 2016

Ese día tenía miedo de ir, nunca había visitado el Cenart…pero era mi última oportunidad, quería ver a Takemi y decirle algo.Con ansías, busqué rutas para llegar, esa mañana en sábado me levanté muy temprano, tomé el metro ( muy lleno, por cierto) salí en la estación debida y noté que varios se dirigían allá, llegué y el ambiente se sentia bien (excepto en los baños) había mucha gente y me sentía aplastada (más por mi tamaño) así que me senté en el pasto del fondo, mi corazón latía demasiado, saqué un papelito y le empecé a escribir mis buenos deseos, con pocas palabras tenía que contarle todo lo que había pasado y lo que me recorría al momento, terminé y me levanté a buscarlo; lo vi…temblaba un poco y no sabía cómo acercarme, cuando hice el intento, la gente me empujó y quedé frente a frente, fijé la mirada a las postales y luego alrededor, como si fuera la primera vez que pasaba, tomé algunas postales y leí su reverso, le di la que más me gustó para llevarmela, la envolvió en una bolsita, a la par, rápido sacaba mi carta y mi dibujo ( envueltos en sí), preguntó ‘¿es para mí? ‘ y claro, respondí que sí, a lo que dijo gracias, dándome un abrazo cálido… hace mucho tiempo que no me daban uno, así que sentí un pequeño nudo en la garganta, cerré los ojos y reí, le dije adiós, no volteé, mi corazón latía tranquilamente, fue una tarde.